sábado, 31 de diciembre de 2011

El claro de la Luna.


El claro de la Luna:

Hoy tengo el placer de contarles una historia del arquero cazador que creyó darle a la luna con una de sus flechas.
Aquella noche el joven cazador Diego estaba en los bosques de Leär´az buscando alguna presa para poder volver a casa con algo que comer. Diego estaba atento a todo su entorno, siempre solía salir de noche a cazar, y había alcanzado una gran concentración y puntería a la hora de disparar, tenía una gran capacidad para sentir a otros seres a su alrededor.
El aire estaba fresco, y fluía suavemente rozando cada centímetro del bosque, el cuelo estaba despejado, y se alzaba alta la luna llena, se veía brillante y enorme, de belleza igualable a los dioses.
Apareció un águila sobrevolando los arboles que estaban al lado del cazador. Diego se giro de repente y alzo la vista al cielo con el arco preparado para matar, pero apenas le dio tiempo a ver la sombra de aquella águila real, que a tan gran velocidad volaba.
Diego espero pacientemente, preparado con el arco alzado por si volviera a pasar el ave, pero para su decepción no ocurrió así. El cazador siguió caminando en busca de algún otro animal al que poder dar caza. Al llegar a un claro, Diego se pregunto dónde estaba, no se había fijado por donde había avanzado sus últimos pasos. Se adentro un poco más en el claro y vio que era inmenso, no recordaba haber estado allí nunca antes, y eso que solía ir siempre a esa zona a cazar. Observó un lago bastante grande en el centro del claro, donde se reflejaba la luna. Entonces a Diego le vinieron a la cabeza aquellas viejas historias que alguna vez había oído contar sobre el lugar maldito en Leär´az,... el claro de la luna.
El joven arquero empezó a creer que quizá las leyendas fuera ciertas y se encontrara en dicho sitio, porque era un lugar que no aparecía en los mapas, y según lo describían se parecía mucho al lugar donde se encontraba.
De un arbusto a los pies de Diego, salió corriendo asustado un conejo blanco, el joven no tardo ni tres segundos en sacar una flecha del carcaj y ponerla en el arco. La flecha salió silbando y unos segundos después se clavó en el cuerpo de la pequeña criatura. Justo en ese momento se oyó un aullido lejano de algún lobo, fue un aullido intenso, firme y a la vez lejano y dolorido.
Al buscar de que dirección podía venir el aullido vio al águila en el aire, rápidamente disparó otra flecha sin ni siquiera pensar lo que hacía. Cuando vio como la flecha impactaba contra aquella ave, justamente detrás se encontraba la luna, que le daba a esa águila real una belleza inimaginable, y al joven Diego le dio un vuelco al corazón al darse cuenta de lo que acababa de hacer.
El águila cayó lentamente sobre la superficie del lago. Se levanto un aire que arremetió contra todo a su paso e hizo caer de rodillas a Diego, cuando al fin disminuyó el vendaval, se levanto y lo primero que hizo fue mirar al lado, que estaba lleno de sangre, pero no estaba el águila por ningún lado, esa sangre parecía surgir del reflejo de la luna. Pero el cielo estaba nublado entero, y aun así, Diego era capaz de ver el reflejo de la luna ensangrentado con total claridad. Parecía encerada en aquel lago. El cazador llego a pensar  que quizás nunca dio al águila, que su flecha falló, y se clavo en la luna que se situaba detrás, y esta herida, decidió esconderse en el lago mágico del claro de la luna, mientras sanaba sus heridas, y el cielo lloraba su ausencia.
Y allí se quedo el joven, llorando bajo la lluvia, mientras de todo corazón pedía perdón al cielo, por haberle arrebatado lo más bonito que tenía. La luna dio una segunda oportunidad a aquel joven, a cambio debería de cuidar del Claro de la Luna, protegiéndolo eternamente, y ella le ofreció todo lo que siempre quiso, todo lo que siempre amó.
Si os preguntáis quien demonios soy yo, y por qué cuento estas historias, tan solo diré que mi nombre es Diego y aquel joven y tonto cazador era yo.
Cuento esto como las memorias del momento que cambio mi vida.
Y cuando alguien lea esto puede que este anciano cuerpo que ahora tengo este muerto. Pero no os preocupéis por mí. La luna permitirá que mi espíritu forme parte de ella, fusionándonos en uno para siempre, y así juntos protegeremos el Claro de la Luna.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Introducción.

Bueno, quería hacer un blog donde escribir mis muchas historias. Las muchas cosas que se me pasan por la cabeza y las plasmo como relatos. No soy bueno escribiendo, y no creo que llegue a serlo, pero es algo que no me importa, me gusta lo que hago, y lo hago por que me gusta.
Si alguien llegara a leerlo alguna vez, me gustaría opiniones. Aceptare todo tipo de críticas, siempre y cuando se hagan con respeto. Y a quien no le guste leerme que sepa que yo no le obligo a hacerlo.
Un saludo.

PD: Cometo muuuchas faltas de ortografía, muchas y (en ocasiones) muy grabes, es uno de mis mayores fallos. Antes cometía faltas cada dos palabras, ahora he conseguido reducirlo, y con paciencia espero llegar a escribir sin cometer ninguna falta muy pronto.